Presentación de Francisco Salerno
Coleccionista y proprietario del Bárbaro, BAR O BAR, Buenos Aires.

Perteneciente a esta última generación de pintores jóvenes, talentosos, inéditos, impetuosos, plenos de vitalidad creadora, Claudia Bellochi es una de sus más altos representantes.
Su arte, verdadero portal a otra realidad, eleva y ennoblece todo aquello que se le aproxima.
Ella lleva a sus telas no solo lo que ve, sino además todo lo que imagina, siendo cada una de sus obras un verdadero regocijo para nuestros espíritus.
Inexhausta riqueza de color, que deslumbra, que levanta el ánimo, invita a una celebración.
Sus sabrosos trabajos, que lindan con lo artesanal, no solo transmiten estructura, oficio y alto vuelo creativo. En ellos modela, cincela y hasta talla, logrando unos maravillosos manejo de la luz.
Una artista, que aún muy joven, ha llegado al ejercicio pleno de su madurez. Expresiva, emotiva, transmite sus emociones, pensamientos, sentimientos, con tintes de compasión y pasión.
Plural, arrebatadora, vertiginosa y  alucinante nos transporta a su mundo, que no conoce barreras geográficas ni planos existenciales.
Estos trabajos expuestos, pertenecientes a los años 2008 y 2009, muestran una rica evolución hacia la abstracción figurativa.
Con la riqueza de su origen europeo y con la influencia y transmutación de las energías y corrientes del nuevo mundo, sus trabajos son productos de creación-enlace entre Italia y Argentina.
Nacida en Roma, su contacto con galerías de arte, museos, talleres y el espíritu milenario de Europa, le permitieron lograr una formación que se traduce en sus obras ricas en dibujo y color. El resultado esta a la vista: una muestra que resume un mensaje universal.
Invitada en el año 2008 a formar parte del GRUPO MANI (Movimiento Artístico Nueva Imaginación) integrado por artistas del mítico Bar Bárbaro como resultado de su energía y deseo de integración a esta, su nueva patria-hogar, y con esta muestra,  la primera en Buenos Aires, abrimos las puertas y los brazos para recibirla, dándole la bienvenida a esta hija-prodiga y agradeciendo el regalo de su arte para nuestros sentidos y  nuestros espíritus.

 

Francisco Salerno
Buenos Aires, Marzo 2010